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| PRESENTACION |
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Rondaba la Semana Santa del año 1996, cuando nos comentaron, la intención de reunir un grupo de niños para formar, a nivel muy informal, una pequeña escuela de balonmano. Un tal Rafael Sierra, profesor de educación física de la Universidad Laboral de Toledo y un pequeño grupo de amigos estaban dándole vueltas al tema. Sus hijos serían los integrantes de este grupito, la intención era ocupar parte de su tiempo en una actividad deportiva saludable, sin más pretensión que la diversión y el esparcimiento. Nos interesó, parecía una buena forma de que nuestro hijo empezara a darle un poco de descanso a la televisión y a los videojuegos, recién descubiertos por él, y dedicarse a algo que podría beneficiarle mucho más. El resto de chavales eran más o menos de su edad, 6, 7 y 8 años, no había más de doce. El planteamiento, a priori, era perfecto, luego ya veríamos si le gustaba o no. Conociendo el grupo de chicos y padres nos dimos cuenta que nuestro planteamiento era el mismo de todos, es más, constatamos que el interés crecía en cada sesión de juego-entrenamiento, no sabían coger la pelota con una mano, es lógico no la podían abarcar, pero su entusiasmo crecía cada día. Rafa estaba radiante, disfrutaba él más que ellos, si cabe, de eso estábamos seguros. Pasado ese primer momento y visto el éxito entre nuestros hijos, y entre nosotros, todo hay que decirlo, y después de algunas nuevas incorporaciones al grupo, se decide dar el paso de fundar un Club deportivo base. Se hizo como si nada, la verdad es que no le dábamos importancia, pero en realidad, después de once años de perspectiva, al mirar atrás, fue algo trascendente, realmente un gran paso. Se sellaba, algo más que tácitamente, un acuerdo de permanencia en el futuro, un compromiso serio con la enseñanza del balonmano, surgía el embrión de lo que más tarde se ha concretado en la mejor, y no me sonrojo al afirmarlo, cantera de Castilla la Mancha, al mismo nivel que la alta escuela catalana de balonmano base. Después de algunos años con intercambios deportivos con otras colegios y escuelas de balonmano de los alrededores, que servían para inyectar un poco de espíritu competitivo y contrastar lo logrado en el proceso evolutivo, llegó la competición a nivel federado y comenzaron las primeras alegrías, no solo se lo pasaban bien, eran competitivos. A nivel provincial se consiguen campeonatos en benjamines, alevines e infantiles. Torneos como los de Torrellano, Granollers Cup, Nadal de Bordils, Corrales de Buelna y otros de reconocido prestigio nacional, nos empiezan a aportar sistemáticamente trofeos de campeones y subcampeones, el ego propio y el colectivo de club se alimenta de estas cositas, ¡ que le vamos a hacer ¡. En definitiva, nuestros chicos empiezan a ser mayores, han madurado como personas y ya son deportistas, saben luchar bravamente en un partido y abrazar al contrario cuando acaba. Saben perder, y algo mucho más difícil, saben ganar sin menospreciar al contrario. Lo impensable llegó después, aquellos chiquillos que no abarcaban la pelota hoy en día son campeones Regionales de Castilla La Mancha en todas las categorías en las que se celebra esta competición, infantil, cadete y juvenil. Campeones de España en infantiles y subcampeones de España en cadetes. Compiten en Torneos Internacionales como los de Droninglund (Dinamarca) y Partille (Suecia) llegando a disputar las finales. Son el equipo a batir en todas las competiciones en las que se presentan, nos reclaman de todo el territorio nacional para dar prestigio a sus torneos. |
Puede parecer pretencioso por mi parte el escribir en este tono estas líneas, pero los hechos son así, debo de reconocer que me parece mentira, pero el hecho de que la base de la Selección de Castilla la Mancha en categorías de base de nuestro deporte sea nuestro club, con la que se han conseguido puestos de honor en la competición nacional, como la consecución de la medalla de Bronce en el último nacional cadete, demuestra el nivel conseguido. También la realidad constatable de la presencia de algunos de nuestros muchachos en las convocatorias de promesas de la Federación Española y la recurrente internacionalidad juvenil de alguno de los chicos, no hace otra cosa que corroborar el hecho de haber logrado el techo marcado por la élite en el deporte de base en nuestro País. Todos estos logros no importan nada sin considerar a las personas que está detrás de todo ello. Los chicos son extraordinarios, protagonistas siempre y últimos de cualquier actividad del club y, por lo tanto de toda su historia. Pero el día a día que fragua este triunfo es obra de Rafael Sierra. Rafa es un enamorado del balonmano y de la juventud, altruistamente ha entregado su vida, y no me equivoco al afirmar rotundamente esto, a ambos "amores". Fruto de su fé en el proyecto Amibal es todo lo conseguido. Ciencia en esto le sobra, me atrevo a afirmar que se trata del hombre que más sabe de balonmano en España. Su mente es capaz de abarcar prácticamente todo en este deporte, tanto desde el punto de vista deportivo, como organizativo, legal y económico. Competidor por naturaleza, es también humano y capaz de transmitir los más altos valores que se le supone a cualquier deportista a cualquiera de sus "niños", como sigue considerando a estos chavales que llevan mas de la mitad de sus vidas con él. El equipo es una piña, los chicos tienen otra lección aprendida, "Necesito de los demás para ser yo mismo. Me necesitan para lograr llegar a la meta". En el campo o en el banquillo, cada cual tiene su papel, ahí está la grandeza del deporte colectivo, del balonmano, la autentica grandeza de Amibal. Gracias Rafa, se que disfrutas con todo esto y con estar ya te sientes recompensado, pero nuestra gratitud te la mereces, has ayudado a que nuestros hijos lleguen a ser nada más y nada menos que hombres de bien. Ya están impregnados del "espíritu Amibal", si se me permite la expresión, esa estupenda mezcla de sacrificio, triunfo, derrota, compañerismo, lealtad y entusiasmo. Allí donde vayan, unos a sus vidas profesionales futuras desvinculadas del balonmano y otros a clubs más "grandes" ,los que decidan seguir y se les dé esa oportunidad, podrán decir que formaron parte de Amibal, quizás no el más grande en fama y tamaño, pero si el campeón en dedicación, amor e ilusión, el club que les enseñó un deporte para siempre y un talante para toda la vida. Fdo.- El webmaster (Un padre más) P.D. |
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